Clausuran predio de ZH devastado el fin de semana

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  • Sin presencia de mangle en terreno devastado de zona hotelera
  • Confirman presencia de palma (chit), especie protegida por la NOM-059 de la Semarnat

Cancún, Quintana Roo. (Carlos Águila Arreola).- La Dirección de Ecología y Desarrollo Urbano del municipio de Benito Juárez clausuró el predio devastado en el kilómetro 28 de la Zona Hotelera, y aclaró que en el lugar “no había manglar, pero sí palma (chit), especie protegida por la NOM-059 de la Semarnat”; al mismo tiempo, turnó el caso a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

Personal de la dependencia, que pidió anonimato por no tener facultades para declarar, pero que recorrió el lugar, señaló que “durante el recorrido se constató que es una zona de zacatal inundable y no se observó ni una planta de manglar, pero sí restos de palma contempladas dentro de la Norma Oficial Mexicana 059 que protege especies de flora y fauna”.

Como no se presentó nadie reclamando la propiedad se procedió a la clausura, manifestando que se requieren los permisos de chapeo y desmonte; posteriormente, el martes, se turnó el acta y se notificó a la Profepa para que verifique el cumplimiento de los permisos de competencia federal.

En base al Código Civil, los sellos de clausura permanecerán durante los próximos 45 días hábiles, como máximo: primero, el desarrollador tiene hasta 10 días para manifestar ante Inspección y Vigilancia de Ecología, lo que a su derecho convenga; de ahí se turna al área jurídica, quien da otros 10 días para que el propietario, por escrito, presente sus alegatos.

Si no se presenta el documento, hay un plazo de hasta 25 días para que la Dirección de Ecología expida una resolución; es decir, el límite legal se cumple el miércoles 1 de mayo, dependiendo la carga de trabajo en la dependencia o si el dueño presenta antes la documentación y los permisos requeridos, en cuyo caso se levantaría la clausura.

En cuanto a la sanción, se consideran tres puntos: la reincidencia o no de la empresa, la posición económica de la compañía, y el daño ambiental; en este caso, por la zona y las dimensiones del terreno, la multa podría ir de los 70 mil a 80 mil pesos, hasta los 500 mil a 800 mil pesos porque se trata de “una zona frágil”.

La Dirección de Ecología puntualizó que el predio como tal tiene unas dimensiones de cinco mil metros cuadrados o media hectárea, de los que se devastaron alrededor de dos mil 500 metros cuadrados o un cuarto de hectárea, que se rellenaba con sascab (restos calcáreos y calizos) y material pétreo.

También se explicó que no todos los humedales son sitios bajo protección ni se trata de un área natural protegida (ANP) o de conservación, y acusó que casi siempre las declaraciones de los activistas y ambientalistas “se politizan”, e incluso invitó a los medios a acudir al lugar para corroborar que la zona son pastizales inundables y no hay manglar.

En tanto, Carlos Gamboa, integrante de la asociación civil La Tierra, nuestra casa, añadió tres solicitudes más de amparo contra quien resulte responsable para totalizar cinco, por los presuntos delitos de devastación ambiental, atentado a la ecología y falta de permisos para desmonte y relleno.

En entrevista, adelantó que el miércoles más ciudadanos podrían ingresar más solicitudes para la protección de la justicia federal, porque en el caso de Malecón Tajamar “nos dimos cuenta que más vale cantidad que calidad”, y es que eso es lo que obligó a los juzgados a otorgar los amparos y suspensiones.

Carlos Gamboa obtuvo la suspensión definitiva 74/2016-E-10 del juzgado quinto de distrito, que impide remover vegetación y animales en Malecón Tajamar.

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