Bob Dylan, los escritores que leyó y las letras en las que puedes escucharlos

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El Nobel de Literatura incluye en sus letras numerosas referencias que dan muestra de su vasto conocimiento literario. Descubrimos los libros, los personajes y los escritores que se esconden detrás de algunas de las canciones de Bob Dylan.

Por Mónica Zas Marcos y Vanesa Rodríguez

Ciudad de México, 22 de octubre (Sin Embargo/ Eldiario.es).- La guerra entre las artes no la ha empezado Bob Dylan. A la alta cultura le gusta etiquetar el talento y cercenarlo por disciplinas, aunque siempre hayan existido los trovadores, los cineastas de animación o los pintores biógrafos. El Nobel de Literatura acaba de romper el esquema intocable de las siete artes aupando a un músico al Olimpo de las letras, pero no todo han sido aplausos. Hay quienes piensan que esto ha sido un arrebato del tribunal sueco para sacudirse la fama de estirados y pasados de moda.

No es la primera vez, sin embargo, que el de Minnesota se impone con sus canciones en un podio de escritores. En abril de 2008, el sector periodístico vivió un cisma parecido al que se respira hoy en el editorial cuando Bob Dylan consiguió su primer Pulitzer. Aunque hay una categoría a la composición musical, la mención especial a Dylan recibió sobrada atención mediática. ¿Su primer qué?, titulaban en el New York Times animando a los lectores a elegir bancada en el partido. O lo celebrabas como un justo premio por sus 66 años de lucha contra el establishment, o eras de los que abucheaban al intruso.

Hoy se despierta el mismo debate, con la salvedad de que en las canciones de Dylan se encuentran más referencias a la literatura que a los artículos delWashington Post. Además de convertir la moraleja de la música popular en cantos protesta, el músico hace algunas alusiones veladas a su enorme conocimiento literario. Aquí dejamos siete canciones que son, a su vez, un retazo de los mejores escritores universales.

Edgar Allan Poe

Just like Tom Thum’s Blues

A falta de estribillos, esta canción tiene ocho estrofas llenas de grandes figuras de la literatura. Empieza con un sutil homenaje en el título a Tom Thumb, el primer personaje de cuento de hadas del folklore inglés. Después nos traslada a Ciudad Juárez, en concreto a la calle que ya dio nombre a una de las primeras historietas de Edgar Allan Poe: The Murders in the Rue Morgue. También encontramos versos que describen pasajes de Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, y de la novela Desolation Angels, de Jack Kerouac.

Up on Housing Project Hill / It’s either fortune or fame / You must pick up one or the other / Though neither of them are to be what they claim.

 

William Blake

Every Grain of Sand

Condensar lo infinito dentro de lo finito y lo eterno dentro de lo efímero. Eso es lo que transmite a los ingleses el poema Augurios de inocencia, de William Blake, considerado uno de los más atemporales y venerados de la cultura anglosajona. También es la semilla de esta canción lanzada en el álbum Shot of Love en 1981, cuando Dylan se acababa de convertir al cristianismo y atravesaba una época de descubrimiento personal y confesiones religiosas.

I am hanging in the balance of the reality of man / Like every sparrow falling, like every grain of sand.

Arthur Conan Doyle

Talkin’ John Birch Paranoid Blues

La canción es un blues hablado. Su protagonista, un paranoico. Está convencido de que el comunismo se ha infiltrado en EEUU y busca pruebas y enemigos por todas partes. Hasta tal punto llega su obsesión que un día cambia de nombre para ser Sherlock Holmes. En la piel del personaje más famoso de Arthur Conan Doyle, nuestro especial narrador comienza a seguir algunas pistas sin ningún resultado.

Como el protagonista de este blues, el personaje de Conan Doyle vive en ocasiones torturado, víctima de sus demonios, sus adicciones y obsesiones, siendo para sí mismo un caso pendiente de resolver.

Well, I quit my job so I could work all alone / Then I changed my name to Sherlock Holmes / Followed some clues from my detective bag / And discovered they wus red stripes on the American flag!

T.S. Eliot

Desolation Row

Dylan suele mencionar a autores con admiración en sus canciones, pero otras veces les cita con el propósito contrario. En una charla con el periodista Paul J. Robbins en 1965 afirmó: “Leemos Los dos caminos de Robert Frost, leemos a T.S. Eliot, leemos toda esa basura que es mala, tío, no es nada buena. No es dura, es solo una mierda pasada por agua”. Ese mismo año lanzaría la canción Desolation Row, donde hace mención al ganador del Nobel junto a otro circo de personajes como Cenicienta o Quasimodo.

No hace una crítica directa, pero muchos lo vieron como una pelea de egos entre Eliot y Ezra Pound. Así que finalmente Dylan despejó las dudas sobre la canción en su biografía Chronicles: “Ambos eran demasiado académicos, ¿no? Lo que sé de Pound es que era un simpatizante de los nazis en la Segunda Guerra Mundial y nunca lo leeré. Pero Eliot sí me gusta, es digno de ser leído”.

And Ezra Pound and T.S. Eliot fighting in the captain’s tower / While calypso singers laugh at them and fishermen hold flowers.

Joseph Conrad

Black Diamond Bay

Bob Dylan no ha tocado nunca esta canción en concierto pese a ser considerada una “novela corta en verso”, como la describió el poeta de la Generación Beat, Allen Gingsberg. Cuenta el caos en una isla de Malasia tras la erupción de un volcán desde dos perspectivas: la primera nos sitúa en un hotel de la misma isla y la otra como un espectador indiferente que ve la catástrofe en la televisión.

Sin embargo, el germen de la canción se reconoce en el libro Victoria, de Joseph Conrad. El puerto abandonado del título, el volcán, el archipiélago malayo, la casa de apuestas y el sombrero de Panamá son todas referencias a la novela del escritor polaco. Dylan incluso incluyó un retrato de Conrad en el reverso de su álbum Desire.

There’s another hard-luck story that you’re gonna hear / And there’s really nothing anyone can say / And I never did plan to go anyway / To Black Diamond Bay

Dante Alighieri

Tangled up in Blue

Dylan comenzó sus estudios de pintura en 1975, cuando dio con el mapa del Inferno de Boticelli. Eso le llevó a revisitar la Divina Comedia de Dante Alighieri poco antes de lanzar el disco Blood on the Tracks. El “carbón ardiente” y la mención expresa al poeta italiano son homenajes al canto III de esta epopeya clásica.

Then she opened up a book of poems / Written by an Italian poet / From the 13th century / And every one of them words rang true / And glowed like burnin’ coal

Lewis Carroll

Tweedle Dee and Tweedle Dum

Tweedle Dee y Tweedle Dum son dos hermanos gorditos que aparecen en el cuento de Lewis Carroll, A través del espejo. Alicia es testigo de que siempre coinciden en todo, hasta que un día se pelean por un sonajero y organizan una batalla campal. Los gemelos bobalicones fueron escogidos para bautizar la canción de apertura del disco Love and Theft (2001), que cuenta la historia de dos vagabundos que “viven en alegre armonía” pero sin dinero. Hasta que uno de ellos decide que ya ha tenido suficiente compañía.

Tweedle-Dee Dum said to Tweedle-Dee Dee / “Your presence is obnoxious to me” / They’re like babies sittin’ on a woman’s knee.

BONUS TRACK: Antón Chéjov

Un disco: Blood on the Tracks

En 1978, en una entrevista para la revista Playboy, Dylan citó a Antón Chéjov como su escritor favorito de todos los tiempos. En sus memorias, Chronicles: Volume One (2004), Dylan escribió una frase que vinculó para siempre uno de sus discos con el dramaturgo ruso: “Podría incluso grabar un álbum completo basado en las historias cortas de Chéjov. Los críticos pensarían que es autobiográfico y no estaría mal”.

Todos los dylanólogos pensaron en Blood on the tracks (1975) cuando leyeron esta frase, pero a nadie se le escapó entonces el gusto de Dylan por vacilar a los medios. Así que esta afirmación terminó levantando más preguntas que respuestas. ¿Sería la mención a Chéjov una cortina de humo para desviar la atención de sus propias referencias biográficas? Quizá lo descubramos en el segundo volumen.

 

 

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