Hasta comer será un problema sin el TLCAN: “No producimos ni lo que comemos”

0
177

Una de las principales críticas que expertos y líderes de organizaciones campesinas han hecho desde que el TLCAN fue aprobado es que, con él, México perdió su autosuficiencia alimentaria, al priorizar una política mercantil y la reducción de costos que trajo en un primer momento la ruptura de las barreras arancelarias.

Es una realidad que ambas naciones, México y Estados Unidos, dependen de los alimentos del otro, pero ante la amenaza del futuro Presidente Donald Trump de tirar el TLCAN, el descuido del campo mexicano sale a flote, al igual que los cuestionamientos sobre qué se dejó de hacer para que México esté en la antesala de una crisis alimentaria.

Ciudad de México.- México atraviesa hoy en día una nueva oleada de pobreza, generada principalmente por los bajos salarios que no permiten a una familia mexicana comprar lo mínimo de la canasta alimentaria. De acuerdo con las últimas cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), que son de 2014, 28 millones de mexicanos viven en condiciones de pobreza alimentaria.

En la mesa de una familia mexicana, el 43 por ciento de los alimentos son de origen extranjero, estimó la Organización para las Naciones Unidas para la Alimentación y al Agricultura (FAO), a pesar de que México es una potencia mundial en producción agropecuaria.

Este dato de la FAO cobra importancia frente a lo que se viene. Donald John Trump ha reafirmado, ya como Presidente electo de Estados Unidos que, luego de su llegada a la Casa Blanca, enfocará su atención en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Será en agosto, como dicta el proceso en su país, cuando podrá tomar una decisión sobre seguir o no en el acuerdo que al día de hoy lleva 22 años en activo.

Durante ese tiempo, tanto el TLCAN como la lógica económica de México, han creado una dinámica alimentaria, que en caso de que éste se termine, dejará al país en un escenario desolador.

En diversas ocasiones, campesiones mexicanos han exigido que se revisen los acuerdos en torno al campo contenido en el TLCAN. En enero de 2008, cientos de ellos, acompañados de sus tractores, participaron en una mega en la Ciudad de México en contra de la entrada en vigor del capítulo del TLC en materia agropecuaria. Foto: Cuartoscuro

Lo que vendría con esa decisión, chocaría con una población que vive con un salario mínimo de 73.04 pesos diarios y con una economía que no crece y que está en constantes problemas de presupuesto. Lo que actualmente se tiene, no daría para enfrentar el embate de Trump.

En entrevista con SinEmbargo, Isidro Soloaga, académico del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, explicó que el TLCAN no es, precisamente, el ogro de la historia. Dijo que, de acuerdo con los números, éste ha permitido el crecimiento de diversas zonas del país que encontraron desarrollo gracias a la eliminación de las medidas arancelarias entre ambos países.

Por otro lado, hubo un trabajo que se dejó de hacer porque fue más fácil y barato, por el momento, comprar alimentos del extranjero.

Al año, México gasta 15 mil millones de dólares en alimentos para completar la canasta básica de los mexicanos; que éstos puedan acceder a ella es otra historia.

El país también depende de las oleaginosas, sorgo y soya, que son utilizadas para alimentar al ganado, razón por la que si aumentan su precio, también lo harán productos como el huevo y la carne de res y de pollo. México compra el 80 por ciento de estos productos.

Para Alfredo Bravo Olivares, economista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), frente a las amenazas de Trump, el Gobierno mexicano debería estar trabajando en un programa emergente de producción en el campo, ya que si hoy se cerrara la frontera con Estados Unidos, el país sufriría de escasez de productos y los precios se dispararán aún más y ese escenario podría llevarnos a una situación de hambruna.

“Luego del 20 de enero, tendrán que pasar seis meses para que Trump pueda modificar el TLCAN. El Gobierno debe empezar desde ahora a orientar una política que permita enfrentar el cierre de las fronteras; si tuviera tantita lógica, en este momento habrían iniciado un programa emergente de producción en el campo: que se siembre maíz ya, para que dentro de seis meses pudiéramos tener un incremento de la producción de 20 por ciento, del 30 por ciento. Ya 50 por ciento es demasiado, pero se puede impulsar con subsidios al campo, así lo hace Estados Unidos, Japón. Todos dan subsidios. Aquí se manejan bajo la política de que el mercado asigna los recursos y no una política orientada por el Estado. Ahí está el error”, señaló.

El TLCAN, firmado en 1994, rompió las barreras arancelarias y el comercio, en especial entre Estados Unidos y México. A la fecha, el comercio agroalimentario creció 452 por ciento.

Comments

comments

No hay comentarios