Advierten daño severo en arrecifes por descargas de aguas negras

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La participación presidencial en la defensa del medio ambiente, según la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), en la COP 13.

 

Carlos Águila Arreola

Cancún.- El Sistema Arrecifal Mesoamericano (SAM), en las costas de Quintana Roo, está severamente dañado y amenazado con la extinción debido a drenajes, descargas altamente dañinas, y por el impacto de los turistas, alertó José Sarukhán Kermez, coordinador general de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

En entrevista, explicó que los estudios que actualmente realiza la Conabio, en coordinación con científicos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (UNAM) y los centros de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav/IPN) y de Investigación Científica de Yucatán (Cicy), revelan una severa pérdida de corales en buen estado.

El considerado padre de la biodiversidad en México añadió que “las cosas (para el SAM) están muy mal. Estamos perdiendo áreas y mayores extensiones de corales en buen estado y eso tiene una cadena de efectos sobre la biodiversidad de las costas quintanarroenses que hasta hoy no se han podido cuantificar, pero el proceso de degradación es muy serio”.

Sarukhán Kermez advirtió que “el daño es tan reversible como se cuiden los corales porque no hay muchas maneras de repoblar: primero, parar las descargas residuales, la polución; con la temperatura no tenemos mucho que hacer”.

Carbono azul

En tanto, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN) destacaron la importancia de los ecosistemas marinos costeros ante el cambio climático y la protección de la biodiversidad, durante la conferencia “Integrando al carbono azul en la conservación y el desarrollo sustentable”.

Gustavo Alanís Ortega, director y fundador del Cemda, dijo que “México tiene comprometida una meta ambiciosa de reducir 30 por ciento de sus emisiones de gases efecto invernadero (GEI) al 2020, y 50 por ciento para 2050, y apostar a la protección de los humedales para capturar CO2 mediante el carbono azul, es una medida costo-efectiva positiva y favorable”.

 

Explicó que el carbono azul es el dióxido de carbono (CO2) que capturan ecosistemas como manglares, marismas y pastos marinos, que lo secuestran y almacenan, y “pese a cubrir menos de 0.5 por ciento de la superficie marina mundial, captan el gas a una tasa anual dos a cuatro veces mayor que los bosques tropicales maduros, y almacenan entre tres y cinco veces más por área”.

Por su parte, Lorenzo José Rosenzweig Pasquel, director del FMCN, dijo que a pesar de los múltiples beneficios ambientales, esos ecosistemas continúan experimentando tasas de degradación preocupantes, por lo que su conservación debe incluirse como prioridad en las estrategias nacionales y estatales de cambio climático y biodiversidad.

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